Erase una vez las NIIF

Érase una vez… las NIIF

 

Un día un extranjero apareció queriendo invertir un millón de dólares en cierta empresa Colombiana. Él conocía bien la calidad de sus productos y su buena posición en el mercado pero como era de esperarse, deseaba ver las “cifras” para estar más tranquilo.

Inmediatamente todos, incluido el gerente, buscaron al contador y lo enteraron de la oportunidad. Él, a diferencia de otras ocasiones, tuvo la extraña sensación de que podía ser el héroe y no el villano, como era frecuente.

Entonces citó a una junta con directivos incluidos y le presentó los balances al inversionista, explicando los puntos más relevantes:

  • Las máquinas de producción se compraron en los años 90’s. Pero como se han venido depreciando en línea recta durante 10 años, su valor en libros es cero. Por eso la 1516 menos su respectiva 1592 así lo reflejan.
  • Existen bienes adquiridos con más de dos décadas. Para actualizar su precio de mercado se hacía un proceso llamado “ajustes por inflación”, pero dejó de utilizarse porque fue eliminado normativamente.
  • La cartera se controla en la 1305 por cada tercero, entonces es posible ver a clientes con deudas de uno, dos, tres, cinco o incluso más años.
  • El valor de la 1405100101 de este año es igual al del año pasado porque esa materia prima sigue sin utilizarse.
  • Adquirimos acciones que están registradas en la 1205 a valor nominal.
  • Hicimos un crédito para capitalización. Lo puede ver en la 2105. Terminamos de pagarlo en tres años.
  • La bodega está reflejada en la 162535 porque fue adquirida mediante leasing. Por eso hay que sumar su valor a la 15 para obtener el total de los activos.
  • La 4120 tiene las ventas brutas, pero como a algunos clientes les entregamos mercancía con remisión, entonces debe sumarle este otro dato del reporte de remisiones pendientes por facturar para obtener un valor más real.
  • En la 1710 solo tenemos el papel para impresión, que se usará durante todo el año y se va difiriendo a medida que pasan los meses. Como hay suficiente espacio en la bodega lo recibimos y almacenamos completo desde el inicio.
  • Lo que hay en la 8115 y 8415 son el débito y el crédito de una mercancía que entregamos en consignación a un distribuidor. En el contrato le exigimos un 10% por adelantado, y si los productos se dañan él nos responde, pero no nos preocupamos porque generalmente los vende con alta probabilidad.

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El inversionista se puso de pie, le sugirió al contador que se sentara y le hizo las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué las máquinas valen cero? ¿Acaso se averiaron o han dejado de producir? Si es así ¿Por qué siguen en el balance? Y si fue por el desgaste ¿Por qué lo aplicaron lineal y total? ¿Producían el mismo número de unidades siempre? ¿Por qué 10 años? En cualquier caso ¿Significa que no se pueden vender ni siquiera por chatarra?
  • ¿Los bienes viejos no deberían valer más debido al aumento de precios? ¿O fue que en Colombia se mantuvieron estables? ¿O acaso el gobierno los fijó por ley al mismo tiempo que eliminó los “ajustes por inflación”? ¿No es mejor estimar su valor mediante un avalúo?
  • Si tienen clientes que llevan sin pagar más de un año ¿Es posible recuperar esa cartera? ¿Aún existen esos clientes?
  • La materia prima que lleva un año sin usarse ¿Está obsoleta? ¿Es perecedera? ¿No es mejor venderla? ¿Realmente existe físicamente?
  • ¿Las acciones no deberían estar registradas a valor de mercado?
  • ¿El crédito está reflejado a valor presente con el plazo de 3 años? ¿Con qué tasa?
  • ¿Se va a ejercer la opción de compra del leasing? Si es así ¿Por qué no reflejar de una vez la bodega dentro de los bienes?
  • Si los clientes ya tienen la mercancía en su poder ¿Por qué no se reconoce la venta? ¿Solo porque falta la factura?
  • Si invierto en la empresa y optimizo el sistema de información para evitar el papel y su almacenaje ¿Podemos devolver al proveedor lo que queda sin usar y él nos retorna en dinero eso que “falta por diferir”?
  • Si al distribuidor le entregamos la mercancía y él asume todas las obligaciones inherentes a una venta ¿por qué está registrada como mercancía en consignación en eso llamado “cuentas de orden”?
  • Y finalmente ¿Qué es 1516, 1592, 1305, 2105…? ¿Códigos para entenderse entre los contadores?

Entonces todos dirigieron sus miradas hacia el contador, quien volvió a tener la misma sensación de siempre…

Si usted es un profesional de la contaduría responsable, hace rato que conoce la moraleja del cuento anterior, una palabra de solo cuatro letras: NIIF.

Significa que según su empresa sea del grupo 1,2 ó 3, preparó y presentó su balance de apertura con los ajustes de reclasificación y convergencia y conserva el paralelo de la contabilidad local y NIIF conciliado para los años siguientes. Y si tiene un asesor y revisor fiscal tan juiciosos como usted, ya le deben estar pidiendo que a partir de este año se centre en la contabilidad NIIF.

La pregunta es ¿implementó las NIIF solo para ser responsable con la Superintendencia Financiera generando solo las políticas estrictamente obligatorias? ¿O aprovechó el “papayazo” para pedirle recursos a la gerencia y enderezar procesos contables con el objetivo de reflejar una información ajustada a la realidad?

Para aquellos que desean trascender la profesión de contador a algo más analítico, aquí un repaso de teoría contable: el objetivo de la contabilidad es medir la riqueza y su resultado es la información suficientemente ilustrativa de esa medición. Por eso las NIIF buscan que se aplique un buen método de depreciación, que se hagan avalúos, que la cartera incobrable se deteriore, que el inventario obsoleto se asuma, que las inversiones y obligaciones financieras se valoren a precio de mercado, que los bienes pertenezcan a quien le corresponde, que lo que es gasto deje de disfrazarse como diferido, que las ventas y compras sean por el fondo de la operación y no por la forma del documento que la respalda. Las valoraciones y estimaciones requieren métodos de valor presente, valor futuro, saldos decrecientes, tasas efectivas. Hace rato que los economistas modelan la realidad usando más que simples sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. Usan proyecciones, regresiones, estadísticas… ¿No podemos los contadores hacer lo mismo? ¿No vimos cálculo y métodos cuantitavos en la universidad? ¿Somos menos inteligentes?

Finalmente, si quiere aprender, repasar o aplicar las Normas Internacionales de Información Financiera evitando memorizar sus cientos de páginas, póngase en los zapatos del personaje del cuento y trate de responder las preguntas del inversionista y otras que se le puedan ocurrir, utilizando la simple lógica contable, económica y financiera. Verá que sus propias conclusiones se acercan mucho al texto de las NIIF.

En sus manos está que su futura propia historia tenga un final feliz.

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Christian López